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    Charla en la Penumbra

                La vida es así, hermano, sin dudas, una sonata clásica. Ahora Mariana lo mira con ojos perdidos, y Joaquín entra en duda. Claro que la va a abrazar y entre sollozos le va a robar un beso, pero ya nada va a ser igual; ¡ella le falló, Juan! y somos dos nada mas los que sabemos, nada mas que vos y yo; yo, por que los conozco y se como funciona esta ceremonia de las reconciliaciones, y vos… estas acá, al lado mío ¿o me equivoco?

                Pero no hagas silencios, sabes que no puedo ver tus muecas ni gestos. Casi son las cinco de la mañana. A estas horas el mayor de los Praga habrá embriagado a Julia y entre charlas y vodka van a pasar directo a la alcoba…. Es un lastima que una mujer tan segura tenga que embriagarse para desnudarse a su lado. Bueno, él es un pibe también.

                Juan, ¿estas ahí?... Es como te digo, viejo, son todas las relaciones un cliché. Ojos que brillan, bocas sedientas que se buscan o esperan como el tren de las seis con última parada en camas mojadas a la mañana siguiente. De a poco se va cayendo, y ya en un par de meses aparecen los desalientos, los recuerdos, y es de implacable necesidad encontrar en los recuerdos el viaje que los llevó hasta la cama mojada y las pertinentes horas en las que uno está seguro de que su boca le perteneció a cambio de nada.

                De a poco vamos siendo realistas. ¡Y seamos realistas Juan: nada, pero absolutamente nada puede perdurar más que la necesidad de no querer cambiar las cosas! Por que mañana me voy a levantar y voy a acariciar la misma piel que acaricio siempre, y yo ya no tengo camas mojadas ni trenes a la madrugada… Todo se va pudriendo, viejo. Escuchas la misma voz, hasta que llegada la noche, no te estremece como antes; no querés escucharla como antes; y de a poco se va perdiendo, como un pitido ronco ahuecado hasta caer, ya indescifrable, en el sueño.

                Juan, pero vos nunca me contaste de vos y tus sentimientos. ¿Qué pasó con esa mujer que tanto estabas buscando?... claro, vos siempre con tu silencio y yo poblado de palabras. De todos modos sabes lo que pienso de ella, esa piba no es para vos, viejo, saltá de la cama cuando la encuentres mojada, no lo dudes.

                Como se dan las cosas, che. Nosotros aquí con nuestros mundos casi paralelos, y un mundo que se desnuda para que lo analicemos. Pero bueno, es ahí donde esta lo indescifrable, mi Juan. Por que no se que será lo lógico, pero aunque no soporto ya su voz; aunque no haya mas rugosa piel que su piel, aquí me ves, sigo de pie y con ella a mi lado. Sí, la trate mal, pero bueno, son esas cosas de no querer cambiar las cosas. Pobre Clarisa, aunque sea todo lo que es, merece mi cariño, por lo menos no merece mis maltratos… aunque a veces me vuelvan loco sus ideas del amor y esas cosas.

                Pero bueno, son asi las cosas, tarde o temprano, vos con tu silencio y yo con mis palabras, volveremos a estar como en un principio. Bueno, de vos no hay mucho que esperar, siempre estuviste en un principio. Vos, que siempre gozaste de estar en silencio y yo de no verte, una gracia de confidencia constante. Por que aunque no lo quiera, ella es simple, Juan, y no necesita mucho de mí, por que yo, aunque poco y nada, creo haberlo visto todo. Ahora estas ahí, o tal vez no, por que tarde o temprano, estarás con Clarisa, como yo lo estuve y yo perderé mi mundo de palabras. Por que ahora los siento, besándose en el quinto viaje en busca de sabanas blancas. Y yo seré el mudo, hermano, por que vos necesitaras palabras, aunque ella no las quiera. Andá Juan, anda, Clarisa estará preocupada, yo me voy a buscar un poco de vino y un par palabras mudas, que mucha falta me hacen.

               DAMIAN

    Viva imagen del desdén

    He dejado acompañando en los racimos de uvas, la vana imagen de que en algún momento recaerá sobre la lluvia un vacío aullido de golondrinas. Despilfarrando los matices, acaparé sobre los cristales el brillo perverso que deja el crepúsculo. Más nada remedia lo ya intentado, lo perdido o tal vez olvidado.

     

    El cielo se ha cubierto de un grisáceo putrefacto, la ciudad a comprendido que tan solo el temor esta exento de miradas. Es entonces, que todos los hombres han optado por detener su paso ante las farolas; los motores carcomen el silencio de un modo exacerbado, y no escatiman costes los aventureros al planear una huida… es en vano, bastan solo un aullido, un gemido, un pellizco para regresar al galope de aquellos sueños. El espacio se cubre de vomito que los perros acarrean con sus lánguidas lenguas. Las salivaderas gozan de pulcra limpieza y los espacios lúcidos se han llenado de negruzcos y nubosos manchones sobre el firmamento.

     

    He dejado sobre las peceras, el pérfido deseo de encontrar un celeste serafín; un pez vivo de memoria, una flor gozosa de pétalos cuyos colores ya he olvidado. Ha penas despego mi cuello de los hombros, reaparezco a la izquierda de las uvas donde he dejado los racimos en los que buscare tu imagen tarde o temprano.

    Banquete de Domingo

                Habría llovido la noche anterior, ya que las hojas secas que forman colchones en el patio cerca de la parra se tornaban resbaladizas y tía Franchesca sentabase en la reposera gozosa de haber dormido toda la mañana sin tener que levantarse a dar baldazos o a barrer el patio. Entonces tío Eduard encendía la pipa para las 12 y se preparaba para salar la carne del asado de domingo mientras nosotros mirábamos atónitos el fuego.

    Nunca pude llegar a comprender por que el fuego chispeante en el asador nos llamaba tanto la atención. Por ese momento dejábamos de pensar en cualquier fantasía y solamente pertenecíamos al momento; no hacíamos mas que mirarlo, pues un par de veces mi prima, la menor, quiso acercarse para sentirlo y la convulsión de todos en la casa nos hizo saber que solamente podíamos permanecer a un par de metros; pero no nos importaba, con solo verlo nos bastaba para permanecer quietos y tranquilos entre el mediodía y la hora de almuerzo.

                Indiscutidamente, tía Franchesca prendía un ventilador de antaño en el que una de las paletas rozaba groseramente con las rejillas. El ruido era insoportable, sobre todo teniendo en cuenta que el poco aire que llegaba no justificaba el alboroto y los gritos a la hora del almuerzo. Supongo que es por esto que gustaban tanto los pocos días de primavera, pues, son esos días, los únicos en que el ventilador enfría, el calefactor calienta, y el calefón no se apaga. Entonces regresaba como todas las semanas la pregunta y tema de conversación infaltable:

    -         Y tía, ¿Cuándo va a cambiar ese ventilador?

    -         ¡Pero hija!, ¿Vos sabes la cantidad de años que tiene este ventilador?, yo no lo cambio por nada, los nuevos se rompen enseguida.

    Inmutable, siempre la misma respuesta, expresando una sonrisa triunfante, sabiendo que tenía razón, como si tía Franchesca se negase en cada contestación al mundo de las computadoras y los circuitos complejos y pequeños.

                Por lo general, después del banquete, nos levantábamos presurosos a buscar algún rincón del patio para emprender con los largos rituales de elección y así comenzar con cualquier juego que presentasen mi prima la mayor o mí hermana Mabel.

    Las señoras de la casa, levantaban la mesa y se codeaban incesantes para llegar a la cocina y ponerse a lavar los platos mientras los hombres charlan y escuchan en la radio cualquier partido de fútbol sin ninguna relevancia para aprovechar a terminaban alguna botella de vino.

    Es excitante pues, para los hombres, padres, abuelos y tíos, el partido de domingo, en lo personal, nunca he podido llegar darme cuenta de la importancia de éste, pero las expectativas por parte de ellos son otras, por que tiene todo un ritual ese partido. Y aunque siga pensando que a veces son partidos sin ninguna relevancia, no es lo mismo un partido de lunes, de martes o de cualquier otro día de la semana que el partido de domingo.

                Recuerdo como tatuado en la mente un olor particular aquellos días, mezcla de hierbas campestres y tabaco; por que en las largas siestas, las señoras poblaban la amplia mesa del comedor con mates, ceniceros sucios y cartas, para empezar a distraerse y jugar a la canasta. E indiscutidamente los hombres eran desplazados al patio o a algún café para seguir con sus largas charlas de pipa y fútbol apasionadamente hasta las siete de la tarde, hora de reencuentro por excelencia. Entonces pataleábamos incesantes por un par de horas más, pues, de esa forma nos negábamos a dar paso al tan odiado lunes de rutina.

                El caso es que aquel domingo los nubarrones perpetuaban el firmamento y los truenos incesantes amenazaban con una tormenta selvática. A mi en particular me gustaban mucho las lluvias, solía aprovechar esas horas para pasar el tiempo en mi habitación recostado en la cama mirando por la ventana que da al pequeño pasillo de los cachivaches en casa. Por allí, no solamente podía oírse la lluvia como ahuecada, también las gotas caían como grandes piedras que cargadas atacaban el suelo para expandirse hasta volverse insignificantes. Por lo general, mi hermana mayor optaba por salir al jardín en ese momento, y aunque todavía no logro entender el porqué de tal gusto, si era comprensible el insaciable anhelo de mi madre por retenerla antes de que escape a cielo abierto.

                Por lo general, todo tiene otro sabor el último –o primer- día de la semana. Tal vez, si no fuese domingo, yo no estuviese recostado mirando la lluvia por mi ventana: Tío Eduard, no estaría prendiendo la pipa, ni salando la carne con tanto afán de agasajarnos; y Mabel, no correría con tanta alegría a pisotear los charcos del patio.

                Llegada la noche, mi madre, sentabase de modo rutinario a ver un poco de televisión, nunca el mismo programa, pero siempre algo interesante. Entonces mi padre la acompañaba, hasta que por lo general, en pos de derrota al cansancio, se dependía para dormir dándose por vencido al pequeño franco de veinticuatro horas. Entonces, mi hermano menor, cruzaba bulliciosamente la cocina preguntando por algo para la cena, que por lo general se basaba en comida recalentada del mediodía. Inmediatamente, con la propia invitación del aroma, nos acercamos a la mesa los más hambrientos y nos sentamos a comer, como dos condenados a muerte, pues el sabor de esa comida, no decía indiscutidamente que era inútil tratar de estirar más el banquete.

                Sin embargo, es llamativa la situación de domingo, tal vez por que en las calles no queden más que noctámbulos de la noche del sábado y ancianos escuchando la radio y tomando mates sentados en las puertas de las casas. No lo se, pero es el único día en que no nos importa nada mas que el banquete de domingo. Para las esposas, es hora de ver a los suegros, las madres, los primos; las abuelas, aprovechan para expresar al máximo su arte culinario, ya que hay bocas que alimentar y quien adule sus esfuerzos; las familias aprovechan para desempolvar anécdotas  y destilar recuerdos. Pero para nosotros, es la gran hora del único reencuentro programado.

     

    Damian Payo

    "Cuentos Cortos y Breves Relatos"

    DESPIDO
    “Yo nací un día
    que Dios estuvo enfermo”
    Espergesia, Cesar Vallejo
     
     
     
    La casa era lo suficientemente amplia para que allí vivieran dos personas sin estorbarse en lo más mínimo, pero ella había preferido mudarse sola. A penas si podía alcanzar a pagar la renta y de vez en cuando pasaba los últimos días del mes con un poco de pan y agua cuasi putrefacta y llena de sarro que salía estrangulada de la única canilla que funcionaba en el baño, cerca del comedor.
                No tenía mascotas y solamente a veces, salía a la vereda y tiraba algo de sobras de la comida a los perros del vecindario; eso pasaba cuando se levantaba dispuesta a reconciliarse consigo misma. Entonces, desempolvaba las sabanas, pasaba trapos secos a los muebles y con una escoba deshilachada sacaba los vestigios de polvillo que entraban por la ranura de la puerta principal. Nunca nadie conoció su casa, y nunca nadie más que ella camino por esos pisos, así que no era complicada la hora de la limpieza.
                Sentabase, a menudo, a escuchar violines o cuartetos de cuerdas frotadas con una rítmica lenta, totalmente apagadas; sonidos capaces de hacer llorar las hojas del patio, música sin cadencias, totalmente elevada y presta al resquebrajamiento al mismo tiempo. Entonces tomaba uno de los tantos cuadernos que había comprado años atrás, antes de la mudanza, y astillaba con un carbón sus sentimientos en dibujos oscuros y sucios.
                Encendía un cigarrillo tras otro, la casa vegetaba impregnada de un olor a tabaco mal apagado, a cuerpo sucio y a ceniceros roñosos en el lavaplatos.
                En ningún momento las persianas se abrieron del todo, tan solo entraban pequeños retazos de luz por las ranuras que quedaban entreabiertas. Al quinto mes ya se habían quemado todas las bombillas de la casa, y tal vez por motivos propios, dejaron de encenderse las luces de todas las habitaciones.
                Tal vez, la vida no le era de gran importancia; tal vez, tenía tanta complicación de entendimiento para ella, que optaba por su agorafobia horas eternas encerrada en espacio y tiempo por esas cuatro paredes corroídas y manchadas; o quizá, la vida era tan poco para ella, que carecía de todo sentido por su simpleza. No lo se, y creo estar seguro que ella tampoco.
                También guardaba desde el primer día en la casa una cajita de madera sellada e intacta desde entonces en el placard. Pasaba largas horas sentada al pie de la cama en las tardes, caminaba con los pies descalzos a todos lados, y por días enteros no se oía más que sus talones golpeando el suelo, de la cama al living, del comedor al placard…
                Si hubiese sido otro día con seguridad habría dudado. Pero siempre asintió que el domingo es el día perfecto para despedirse o recomenzar. Puede que sea por el paisaje interminablemente lineal sin sombras humanas que irrumpan, o por la simple agonía que acarrea el silencio de las siestas cuando apuntala el crepúsculo por la tarde.
                Entonces de improviso una caravana liderada por un cajón de difunto y unas caras mortuorias dio cuerda al reloj de sus horas… caminó hasta la cocina, aferrose a una botella de vino añejo que reposaba en la esquina de la mesada. Aplasto sus pupilas bajo los parpados por unos instantes mientras volteaba para llegar al comedor cargada de un vaso y la negra botella. Todo en actos delimitadamente seccionados, todo planeado y presupuesto para aquella tarde.
                Una vez destapada la botella, servido y probado el vino, con los labios rojizos y caídos, levantose para ir hasta el placard.
                La luz ya era tenue para las cuatro de la tarde, pero bastaba para resaltar los cuerpos inertes sobre la mesa del comedor: cuadernos dibujados con a penas un par de hojas en blanco, el vaso cargado, la botella vacía y la cajita de madera totalmente intacta y sellada como el primer día.
                Los ojos, agolpados de sangre, permanecían resecos; cual ladrón al asecho abrazo la caja, forjo la cerradura y casi triunfante acerco la púa a un disco con Sinfonías de Debussy. Recién atacaban con despecho los flautines el tema principal y miraba curiosa hoja por hoja los dibujos, lánguidamente cargaba de saliva el dedo índice y recomenzaba con los doblajes para pasar a la hoja siguiente. Casi por primera vez, sonrió, y embistió sus ojos de lágrimas.
                Sus parpados aun luchaban en vano por no dejarse vencer por el peso de las lágrimas cuando sacó la botella de combustible de la caja y roció los cuadernillos. Eran las cinco de la tarde para entonces, y hacían molinos sobre el suelo las hojas resecas de los árboles.
    Ella, con los pies sucios, el cuerpo desnudo y encorvado en la silla aferrose al metal y observo cuidadosamente los números sellados en el dorso. Pensó, mientras la habitación se impregnaba a olor combustible, pensó… en la irrealidad totalmente humana de los números: en la insondable simpleza del símbolo uno, y cubrió el primer espacio en el tambor de plomo; pensó en el numero tres, en la desigualdad del ser humano, encendió un fósforo; claire de lune de un piano estrangulado acompañaba el calor que emanaba la mesa del comedor, susurro al viento un paráfrasis incoherente; entonces pensó en el numero cinco, aunque ya eran las seis y media de la tarde… ya sin duda alguna pensó en el numero siete mientras serraba el tambor suavemente y presta al después. Eran las siete de la tarde para entonces, un domingo a las siete de la tarde, un domingo, día perfecto para despedirse o recomenzar…
     
    DAMIAN PAYO

    Tal vez mañana (Prosa)

     

                Tal vez mañana despiertes y, despiadadamente, insultes al curso paralelo en que el tiempo transcurre, u objetes que sobra el tiempo para seguir durmiendo, con la plena necesidad de desapareces, pero sin el valor para hacerlo.

                La noche es perfecta; amenaza la llovizna del quinto viernes que nunca llega, y sin embargo la luna brilla allá en la penumbra: resalta tu cabello, la morena piel que deviene en tu boca entre abierta babeando la almohada.

                Yo me desvanezco en una esquina, enciendo un cigarrillo y recuerdo a Girondo preguntando a que nos recuerda el maullido de los gatos en celo por las noches.

                Tal vez, mañana despiertes y como el cuarto sábado te ofusquen los semáforos en rojo y rechines los dientes al no estar donde precisamente quieres.

                Tome lápiz azul y empecé a dibujarte. Pues, te quiero así, respirando serena, masticando del aire. Recuerdo a Vallejo, Carpentier; a Neruda, por que “me gusta cuando callas…”

                Es una lastima, pues tal vez mañana amanezca y ya no quieras estar aquí....

     

     

    DAMIAN PAYO

    20060510-duerme

    En la Penumbra

    Cada dia, continua creciendo "Antologia completa de un corto plazo"... aqui un pequeño repaso de sus imprentas:
     

    Te miro en la penumbra,

    Por que tal vez, de ese modo,

    No me duela verte.

     

    Visito un clímax con mis ojos,

    Los ojos tuyos; los míos ojos.

     

    Deja que te mire, te recorra,

    Que transmute mis pupilas en tu piel;

    Que se hagan horas, se desprendan del lucero;

    Hágase sol o nube, tumulto y deshora.

     

    Te miro, soy viento,

    Metamorfoseo en la brisa que acaricia tus mejillas.

    En el manso y ronco hastío que respiras.

    Hastío que delira, se estira y me mira.

     

    Te miro, te observo, pues con solo eso

    Se hace sombra, la sombra que te mira

    Te hace sombra y desvanece.

     

    Deja verte, ¡por favor no perezcas!

    Pues, reaparece si escapas,

    La sombra que temo y estalla.

    Amanece

    Sin palabras.... Ha, se viene "Antologia completa de un corto plazo" con "cuentos Cortos y Breves Relatos". Disfrutenlo:

     

    ¿Qué ha quedado del cántico de los pájaros a la madrugada?

    ¿Por qué todavía camino en la penumbra?

    Y de la cama a la heladera; y de la cocina al baño.

     

    Pesa la rutina

    Y la ciudad es un despoblado de cuatro paredes,

    Y unas ratas furtivas.

     

    ¿Por qué el sol no se desmantela?

     

    Y solo duermes. Intacta.

                            Atónita

    Ese sueño que tanto duele.

    Porque me dueles en la penumbra.

    En el silencio absurdo de la noche.

     

    Me hieres en la cama, mientras duermes

    Y desangrándome camino…

    Y de la cama a la heladera; y de la cocina al baño.

     

    Enciendo un cigarrillo… Amanece

    DAMIAN PAYO

     

    Sin titulo desde el tren

    Hermosa, tremenda y asquerosamente hermosa, lastima que la vi por un par de estaciones nada mas.... He aqui mas de lo que se puede exprimir uno de la cabeza en un viajecito de tren:

    Ese olor a amoniaco ancerrado en sudor
    te puebla la piel.
    El sonido macondo de las estrellas
    te tiñe la voz.

    El rostro de las copas
    y el color putrefacto.
    el final de tu nariz,
    el morado de tud labios.

    Adoro la triste sencillez
    con que te apropias del tabaco,
    el calor infinitivo, que reposa en tu labios.
    y los retienes, como privatizando el silencio.

    se dobla, se ajusta, acelera, se expande...
    Recorriendo tu garganta,
    desembocando justo al borde te tu nariz,
    Acariciandote las mejillas.

    Geniuno... Un vivo tatuaje de la memoria.


    Si bien me parece demaciado raro, puede ser medianamente entendible, jajaja. por lo pronto no tiene titulo y esta recien salidito del azul. Espero que aprovechen y en sus comentarios me tiren un par de ideas. Gracias

    Frio

    La imagen  perversa del tiempo, tema principal de conversacion cuando aparece... y a quien no le disgusta el frio? bueno, hay algunos casos particulares, pero es este un claro ejemplo e imagen de tristeza a la hora de hablar de poesia.
     
    Frio, impalpable y tactil,
    carroñero astio de animas en pena.
     
    La colilla veinticinco,
    como disparo al viento
    impregna mi lengua de un sabor a cafe añejo.
    Frio.
     
    El empaño del espejo
    espera mi regreso,
    para volver a mostrarme lo que "no soy",
    y mis ojos, y mi boca. Frios.
     
    La linea Roca rebasando Ringuelet
    se torna conglomerada de rostros duros y resfriados.
    Rostros de almas ostinads a la perdida,
    sin poder escapar del viejo frio.
     
    Gevara de la Serna y Granado,
    Treciendo espartanos,
    Las mil y una noches, los castillos,
    Y frio, mas que frio.
     
    Frio que se siente,
    que se percibe, se saborea.
    Frio de poblados insondables.
     
    El frio de las sabanas, en las manos.
    Frio de sus ojos, blancos rostros.
    La muerte... y su frio.

    A mi Izquierda

    Parte de aqui algunas nuevas producciones, latima que van en desmedro. Espero poder seguir agregando cosas, por ahi no les gusten pero va a ser hora de que la cantidad rompa con la calidad, jajaja.
     

    A mi izquierda, el príncipe duda.

    A mi izquierda el sol puebla,

    Pues, a mi izquierda el viento delira

    Y el verde me tiñe la piel.

     

    De mi izquierda brotan deleites,

    Resurgen campanas en horas inciertas.

    A mi izquierda le robo un reflejo,

    Le pido un latido, le muestro mis sueños.

     

    Con mi izquierda me escondo perdido,

    Le digo que no es hora de huir, ni de olvidos.

    Si mi izquierda pudiese mirarme,

    Si tan solo volara conmigo.

     

    Pues, mi izquierda no canta, ni calla,

    Y resta saber que tiene un destino.

    Mi izquierda se aleja, se pierde y estalla,

    Me aferro al momento de hallarle sentido.

     

    Yo, tengo un deleite y un suave latido.

    Pues, esta, mi izquierda, no vuelve.

    Me resta la diestra y un tenue sonido,

    El mero instante, de ella conmigo.

    La Plata Anochecida

    Y se presencian nuevas experiencias en las penumbras de 1 y 46, un viejo taxi en el burdesque, el ultimo cigarrillo, kioscos cerrados y papel y lapiz en mano:
     

    En la primer esquina de cuarenta y seis

    El transito se hace lento,

    Casi imperceptible,

    Los semáforos respiran aliviados.

     

    Tan solo el ruido de la línea treinta y dos

    Que pasa cada hora,

    Y el camión de la basura que viene repleto

    Y hace propia la calle.

     

    El oeste se detiene en un garito

    Y recoge al último pasajero

    De campera y boina

    Antes que la tormenta arrase con el silencio.

     

    Así se plasma la noche,

                               Poco a poco,

    Y un aire frío y abrumador

    Hace sonar las ranuras

    E invita a las familias a arroparse.

     

    Las hojas cantan, chirlean,

    Y el verde, amarillo y rojo

    Titila en vano.

     

    Solo quedan un par de putas

    Pidiendo calor a gritos,

    Y un par de hojas,Que se pierden en la inmensidad de infinito.

     

    y si les hablo de Bs As?

    Aqui un poco de esta metropolis de la que tanto se conoce y tan poco se habla:
     
    Lo mas imponente del Gran Buenos Aires,
    No son los particulares rascacielos,
    Ni el tan nombrado obelisco.
     
    Lo mas llamativo de este mundo pequeño,
    Es saber que, al ir ellos vienen,
    Y al volver, ellos siempre etaran llendo.
     
    Es por esto que se torna imposible reencontrarte.
    Y es asi, por mas que busque,
    Tu no apareces.
     
    ¿Y que hay de ellos?,
    Mazas sistematicas de saco y corbata,
    Capaces de hacer del tiempo tan solo un pasaje.
     
    Pero lo mas hermoso de aqui,
    Es que aun cerca, o lejos de ellos,
    Es posible, aun, ejercer el oficio de Bohemio.

    Un poco mas...

    A modo de presentacion de "Recuerdo de Un Desapego Matinal" y reapertura de las escrituras propias en el espacio les present este poema.
    Tambien rercordando el pasado 5 de marzo por el 19 aniversario de Ariel, aquel que no pudo llegar a realizarse por motivos ya conocidos entre los nuestros... es en esos momentos cuando recuerdo que existen "Cosas asi". Tan Tristes:
     

    COSAS QUE NUNCA QUERRE

     

    Hay cosas tan tristes,

    Sonidos tan agudos que me rompen los tímpanos hasta tapados,

    Canciones tristes y tenues que hacen llorar a menudo.

     

    Hay horas eternas envasadas en el silencio del desvelo,

    Y horas a las que solo una sonrisa las altera,

    A un punto tal

    Que no quiero dejarlas pasar.

     

    Hay caricias olvidadas en algún bar,

    Sueños hilados por pesadillas despiertas.

     

    Yo,

           Sinceramente,

                                  No lo se,

    No me animo a buscar esa realidad que nos de un por que,

    No anhelo saberlo todo,

    Solo quiero ese desvelo de madrugada,

    Ese canto nocturno y alentador.

     

    No quiero seguir viviendo en el recuerdo,

    Almas perdidas que ya nunca veré,

    Caricias dolidas que nunca quise y siempre amare.

               

    Quiero esa muerte instantánea invitando a reír nervioso por el resto del día,

    Busco ese proyecto a futuro

    Sin trampas ni desdichas.

    Te quiero a vos,

    Vivaz,                           alegre.

    Quiero vivir un instante tan veloz que nos lleve días abandonar,

    Invitar a mi memoria, a jugarse por hoy,

    A creer que no existen cosas así,

                                                         Cosas tan tristes…

     

     

    Pido Al Mundo Entero

    vivmos en un pais, tan lleno de bellezas como nos puede dar la naturaleza. creemos estar en la gloria Natural. sin saber que la belleza mas grande podriamos encontrarla en cualquier pais, cualquier rincon y con solo mirar nos daremos cuenta.
    En este pequeño poemita, quiero aventurarme a resaltar y sostener "Con la irresponsabilidad que se me caracteriza" que no hay imagen mas bella que la sonrisa de una mujer. y aqui va dedicado para todas ellas, quienes por la sola mueca de sonrisa nos ayudan a hacer nuestra rutina mas levadera:
     

    Pido al mundo entero

    Que se acaben las salas mortuorias,

    Que no haya hora de madrugar,

    Que se mueran las tristezas,

    Así nunca te veo llorar.

     

    Sois la mujer más bella

    Cuando tus ojos quieren brillar,

    Que para ti no haya amargura,

    Y cada día volverme a enamorar.

     

    Pido a la sombra su muerte,

    Que nunca calle el zorzal,

    Que cada luna te encuentre conmigo,

    Así no te puedo extrañar.

     

    Tienes el alma vivaz,

    Amor de amores que no he de olvidar,

    Tus ojos brillan por mi cada día,

    Dormir a tu lado, es siempre soñar.

     

    Tanguito de amor

    Hay algo en el alma del dos por cuatro que todavia me hace soñar. Aqui un taguillo de mis puños y desarraigo:
     

    Tango, triste y de arrabal, copado de arrugas en la voz,

    Tanguito, cansado de llorar, llora por ella que no vendrá,

    Decime tango de armonía, tanguito de sentimiento,

    De guitarra complicada, que es lo que hay detrás de alma.

     

    Por que hoy, chito, compañía, vivís del recuerdo,

    Naces del tiempo de tristeza, naces abatido de amor,

    Y recuerdo, su boca en mi boca, después de su vuelo,

    Recuerdo, el sonido perverso, de un buen bandoneón.

     

    Te miro, tocarme en el pecho, un viejo recuerdo,

    Y toco, en canto y en sueño, lo que a tu lado pierdo,

    Por que hoy a pesar del despecho, te tengo en mis versos,

    Tanguito del viejo, tanguillo de amor.

     

    Baile de taco y adoquín, de saco negro y toque en el talón,

    Bailecito que siempre a de vivir en el mi San Telmo, del amor,

    Tócame un sueño de piazzola, y un dos por cuatro del bordón,

    Para curar estas heridas, que aquella mina me dejo.

     

    Canto gris, de tarde de llovizna, de sueños de arcilla,

    Canto y cuento viejo que nuestras despedidas,

    Por que no huiste aquella noche que te lo pedía,

    Por que quisiste seguir siendo mi salvavidas.

     

    Te miro, tocarme en el pecho, un viejo recuerdo,

    Y toco, en canto y en sueño, lo que a tu lado pierdo,

    Por que hoy a pesar del despecho, te tengo en mis versos,

    Tanguito del viejo, tanguillo de amor.

     

    DAMIAN PAYO

    Un Viejo Flamenco

    Esta bien, no es una situacion taaaan hermosa pero es lindo, pasear por la lluvia, escuchar un lindo flamenco y recordarla:
     

    Oía un viejo flamenco de la mano de un suave violín,

    Mientras las frías gotas de lluvia, me llevaban al recuerdo,

    Sentía resonar los pies destacando en los charcos,

    Miraba esa lluvia caer para detenerse en el parabrisas.

     

    Y las miro, apenadas dejarse llevar por el peso, hasta ser avasalladas por el ventílate,

    Te imagino, sonriente, mojada, dejándote llevar por mi hasta la nada,

                                                        Feliz,

    Pero tus pies no tocan el suelo, aprendes a volar, y amas volar,

    Dejas que el tiempo pase, y no importa la imprudencia nocturna,

    No importan los ojos que nos miren,

                         Pues, es solo lluvia.

     

    Tenemos pies, manos y sueños mojados, gargantas ansiosas por explotar,

    No dejas de ser mujer,

                                         Y yo, aunque cansado, lucho por no cansarme de ser hombre

    Habia una vez una Salta

    Como pueblo, somos lo que creamos, esa gente que nace del Folkclore, esa gente es nuestro pueblo salteño.
    mientras esperaba "no se a quien" jajaja, en la plaza 9 de julio, miraba a mi alrededor, gente con bermudas y sandalias fotografian un pueblo, para mi, verdaderamente incierto, un circo creado para ellos, mientras la gente de alli se preocupaba por asegurarse de que su estadia fuera grata dejando de ser meramente SALTEÑOS. en fin, sin dejar de lado lo que ya hice y tomando en cuenta que soy Tartagalence, escribi esto tan resumido como abarcativo:
     
     

    Vivo en este mundo incierto, donde nace Balderrama, donde la gente pasea, mirando la subrealidad argentina, esa idea de sonrisas tardías y tabaco en madrugada.

                A menudo la perfección engañosa nos puebla de riquezas, sin pensar que a lo lejos, los vientres secan impacientes.

                La desigualdad nos mira con ojos sonrientes, rodeada del arden de un teatro. Y esta mierda calza botines y saco, este mundo, cultura comercial. Es un entorno más que residual.

     

    Por ahi exagero un poco, no lo se, me encantaria recibir un comentario, alentador o desalentador, pero constructivo al fin.

     
     
     

    Se respiraba aire frio

    Y especificamente creo que no fue una noche de verano en la Ciudad de La Plata no solamente aire frio se respiraba, llovia y no una de esas tormentas euforicas, si no, una pequeña llovizna agonizante.
    Aqui les presento una prosa de mis manitas y cerebro:

    El agua parecía caer con cierta displicencia, sin ninguna preocupación por aquellos hombres, mujeres y niños, que recibían su poca luz viva de frío,  se sentía impotente quien escribe, miraba la lluvia, esa gente que corría, se sentía perdido quien escribe, ver gente corriendo con un destino y él mirando sin querer ver, se sentía triste quien escribe cuando llovía en sus pies que no encontraban destino, por que su destino esta donde no hay lluvia, donde el clima apetece nuevos días, se sentía muerto quien escribe por que la luna no brillaba de su lado, ni el sol calentaba con sus coplas, se sentía tonto quien escribe por no caminar buscando lugar, se sentía impotente quien escribe por buscar su lugar a miles de kilómetros, se sentía creíble quien escribe por estar igual que mucha gente, gente que corría bajo la lluvia, gente que encontraba su destino, y una vez mas se sentía tonto quien escribe, al saber que había encontrado su destino, saber que no debía correr para buscarlo, si no, buscarlo con paciencia, misma paciencia con que esa lluvia mojaba rostros anochecidos que buscaban encontrar algún destino. Final feliz no había en su escritura, ni siquiera tristeza, ni un final, solo esperanzas de un futuro o de un mejor vivir, esperanzas de encontrar un cambio. Por que quien escribe sigue en busca de su fin.

     

    espero que les haya gustado... leo comentarios.

    Sin Titulo

    Y si... de nuevo algo mio, y que mas quieren que haga si el especio me pertenece... preocupence en dsifrutarlo porque a mi me encanta:

     

    ¿Recuerdas esa primera vez que tus ojos no parpadearon?

    ¿Recuerdas la última vez que tus piernas temblaron?

    Y tu corazón latía tan fuerte que te sentías volando,

    Tu boca era ese estrecho que nos separaba,

    Y nuestros corazones, retazos de espera varados en el tiempo.

     

    ¿Recuerdas ese vértigo rompiendo las ventanas?

    Ese sentir mucho sin tener nada

    El estar desnuda en la mirada

     

    ¿Recuerdas mirar el filo esperando que aparezca?

    Mirar con ojos tristes, recaídos en la espera

    ¿Recuerdas amarlo enjaulado en tu cabeza?

    ¿Te acuerdas de amarlo cuando ya no te interesa?

     

    Y sus corazones ya no serán obstáculos,

    Esas miradas, se estarán mirando

    Aunque no lo sepas,

    Me estarás buscando

     

    No se si es un poema o algo parecido, lo cierto es que no tiene titulo y me encantaria que por medio de tus comentario me ayudes a ponerle uno........

    A 30 años "Nunca Mas"

    A modo de recuerdo aqui les va otra produccion hecha a las madres de la Plaza de Mayo espero que la disfruten y que les sirva para mantener viva esa llama del recuerdo treinta años despues.

    PAÑUELO BLANCO

     

    Llevas pañuelo blanco, y una lucha incansable

    Espalda curva bajo el peso de un “Nuca más”

    Ojos cansados por la búsqueda

    De aquel sueño que te han de robar

     

    Padeces jueves todos los días

    Lloras justicia por tu perdida

    Buscas un hijo entre enemigos

    Solo quieres volver a sentirlo

     

    Treinta años de historia en el recuerdo

    Amor infinito que no encuentra destino

    Treinta años tomados por arrebato

    Treinta años no estuvo en tus brazos

     

     Aquel setenta y seis no deja el recuerdo

    Son esos lápices los que pintaban sus ojos

    Ojos llorosos en cautiverio

    Que aun te buscan a pesar del tiempo

     

    Él te acompaña Plaza de Mayo

    Él camina junto a carteles

    Es tu hijo quien espera

    Encontrar culpables de tus tristezas.

     

      Treinta años de historia en el recuerdo

    Amor infinito que no encuentra destino

    Treinta años tomados por arrebato

    Treinta años no estuvo en tus brazos